«Desafía lo establecido con una pieza de volumen imponente y carácter arqueológico. En este anillo, he creado una alargada estructura central de bronce, cuya textura orgánica evoca la rugosidad de la tierra o la corteza de un árbol milenario moldeado por el tiempo.
En perfecto equilibrio y rompiendo la tensión del metal oscuro, emerge una sutil bola de plata, sostenida por una cómoda argolla del mismo material. Es un juego de luces, sombras y contrastes cromáticos. Diseñado como una escultura vertical para el dedo, este anillo no pasa desapercibido: es para quienes entienden la joyería como una extensión de su propia fuerza e identidad contemporánea.»











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