«Lleva el contraste del fuego y la calma en una joya de alto impacto. He diseñado estos aros buscando un equilibrio sutil entre la fuerza cruda y la delicadeza. La base de plata ha sido texturada con fuego directo, creando relieves orgánicos e imperfectos que luego oscurecí con una pátina negra profunda.
Sobre esa oscuridad texturada, apliqué oro puro de 24 quilates usando la técnica milenaria coreana del Keum-Boo, logrando un destello dorado vibrante que simula magma o vetas de luz sobre la roca. En sutil contraste, la estructura se sostiene de un delicado engaste superior que resguarda una aguamarina natural, aportando un destello de luz fría y cristalina. Una pieza escultural contemporánea pensada para quienes buscan destacar con elegancia, misterio e identidad artística.»









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